¿Puedes presentarte y contarnos sobre tu rol en la compañía?
Soy Ignacia Riquelme, ingeniera civil industrial de la Universidad de Chile con cerca de diez años de trayectoria profesional en supply chain, planificación, pricing y operaciones, en diferentes empresas e industrias. Llegué hace casi dos años a trabajar en ME Elecmetal como Senior Global Logistic Engineer del negocio de Grinding Media.
Me defino como santiaguina “hasta la médula”, de hecho, cada vez que viajo lo que más extraño es despertar y ver la cordillera nevada. Aunque he tenido la suerte de conocer varios países, sigo pensando que no hay cielo tan azul como el de Santiago, por más contaminado que esté…
Vengo de una familia que está repartida en diferentes ciudades: mi hermana vive en Ovalle, mis sobrinos en Rancagua, y mi hermano y mi papá en Lima, Perú. Yo volví a vivir a la casa de mi mamá durante el estallido social, porque la logística familiar se complicaba, y lo que iba a ser algo transitorio se alargó con la pandemia. Hoy sigo viviendo con ella, en un barrio tranquilo donde conozco a todos mis vecinos, y comparto la casa con mis dos perros, Rocky y Totito, que son una parte muy importante de mi vida, sobre todo porque mi familia y varios de mis amigos más cercanos no siempre están a la vuelta de la esquina.
En mi rol trabajo en planificación, coordinación y resolución de problemas reales que tiene un impacto directo en la continuidad operacional de nuestros clientes: si un cliente tiene que detener su molino porque le faltó abastecimiento, el impacto es enorme. Por eso mi trabajo consiste en traducir esos desafíos del día a día en soluciones concretas que generan valor tanto para el negocio como para el cliente.
¿Qué te atrajo de ME Elecmetal?
Lo primero fue la entrevista misma que me dio una buena impresión de cómo sería trabajar y el día a día, y eso pesó mucho en mi decisión. A eso se sumó el atractivo de pasar a una compañía chilena, pero con presencia global, y de sumarme a una industria desafiante como la minería, en la que no había trabajado antes.
También me atrajo mucho el área logística en sí: venía trabajando en supply chain y quería profundizar en una función con impacto directo en la continuidad operacional, asegurando que nuestros clientes nunca se quedaran sin abastecimiento. Y no puedo dejar fuera la ambición de ME Elecmetal: ya se estaba construyendo la planta en Indonesia, y ese apetito por seguir creciendo y desarrollando nuevas plantas fue la guinda de la torta. Ahí dije: aquí me quedo.
Además, contacté a personas que ya habían trabajado en la compañía, y todas destacaron lo mismo: el trabajo en equipo. Esa mezcla era exactamente lo que estaba buscando.
¿Cómo describirías la cultura en ME Elecmetal?
ME Elecmetal es una empresa con 100 años, jerárquica y todavía bastante formal en las formas. Y en ese contexto, uno podría pensar que eso la hace más distante, pero en la práctica es todo lo contrario. Desde la primera línea hacia abajo, la cercanía es real, no un discurso: la primera vez que vi a Eugenio, el gerente general, se acercó a saludarme como uno más, aunque yo estaba recién llegada y en plena reunión. Después me ha preguntado por cosas puntuales: cómo he seguido de una lesión en la mano o de una enfermedad, detalles que uno no espera que el máximo jefe recuerde. Y esa cercanía se repite con mis jefes directos, Francisco y Harald, que se preocupan mucho de mí, me dan feedback y me acompañan en el día a día.
Además, dentro del equipo valoro mucho la confianza y las ganas genuinas de seguir aprendiendo. Es un equipo joven, con el que me ha tocado asumir desafíos que me sacan de mi zona de confort, y eso es parte de lo que más disfruto de estar acá.
¿Qué beneficios valoras más de trabajar aquí?
Lo que más disfruto es conocer a personas de distintos países y aprender de sus culturas. También valoro mucho que se respete la flexibilidad y los horarios del otro, algo clave cuando trabajas con equipos en tantas zonas horarias distintas.
El trabajo híbrido también es algo que me gusta, aunque en mi caso funciona un poco al revés: soy bastante workaholic, así que el home office es cuando más rindo, con Rocky (su perro), al lado, acompañándome. También me gusta ver cómo mis compañeros aprovechan esa flexibilidad para tener un mejor equilibrio entre lo personal y lo profesional, ya sea yendo al gimnasio o distribuyendo su día de otra manera. Todo esto funciona porque el equipo está construido sobre una base de confianza real: hay personas en otros países que trabajan 100% desde su casa y aun así todo avanza, porque se nota que están comprometidos.
Algo que valoro mucho de mi jefatura es poder proponer, ser escuchada, y que todos trabajemos hacia un objetivo común. Son cosas que suenan obvias, pero que en ME Elecmetal se demuestran con hechos concretos, no solo como un discurso.
Anécdotas personales sobre trabajo en equipo, logros o eventos de la compañía
En estos casi dos años en ME Elecmetal, una de las experiencias más significativas que he tenido fue viajar a Ghana en agosto del año pasado. El viaje en sí ya fue toda una travesía: 27 horas en total, en un vuelo Santiago–Estambul–Accra, incluyendo un susto en el que, ya arriba del avión, nos avisaron que no íbamos a despegar por problemas técnicos…
Pero lo realmente significativo fue lo que encontré al llegar. Trabajar con equipos de distintos países en un mundo 2D, por videollamada, es muy distinto a conocerlos en 3D: poder saludar, trabajar codo a codo y hasta tener una conversación suelta y amistosa cambia por completo la relación. En Ghana partimos prácticamente desde cero, y me tocó participar en el desarrollo y fortalecimiento de la operación: coordinar la planificación, el transporte internacional, el inventario, el des-aduanamiento, la bodega y la distribución local, con un modelo que ME Elecmetal no había implementado antes en un país donde no teníamos presencia.
El desafío no fue solo mover las bolas de molienda, sino construir una forma de trabajo común con personas que tienen una cultura distinta a la nuestra. Aprendí y también pude enseñar que las mejores soluciones no se construyen solas ni se imponen: se construyen escuchando, entendiendo el negocio y generando confianza. Ha sido un proceso desafiante, pero también uno de los que más orgullo me da, sobre todo porque hoy el equipo en Ghana es mucho más participativo que cuando partimos (incluso prenden las cámaras), y eso para mí es una señal de que la relación se ha vuelto más cercana.
“Aprendí y también pude enseñar que las mejores soluciones no se construyen solas ni se imponen: se construyen escuchando, entendiendo el negocio y generando confianza.”
¿Cómo ayuda tu equipo a resolver desafíos en la industria minera?
Nuestro trabajo en logística global es asegurar que la operación de nuestros clientes mineros nunca se detenga por falta de abastecimiento. Eso significa anticiparse, planificar con tiempo y coordinar el transporte internacional, el inventario y la distribución en distintos países, para que las bolas de molienda lleguen donde tienen que llegar y cuando tienen que llegar.
Pero también se trata de escuchar: entender la realidad operacional de cada cliente y de cada país, porque no es lo mismo coordinar en Perú, que está al lado, que, en Ghana o Indonesia, donde las distancias, las culturas y hasta los tiempos de aduana son distintos. Ahí es donde el trabajo conjunto con áreas como finanzas y comercial se vuelve clave, para que las soluciones que construimos realmente le hagan sentido al negocio y, al final, a la continuidad operacional del cliente.
¿Qué es lo que más te entusiasma del futuro de ME Elecmetal?
Me entusiasma mucho seguir siendo parte del crecimiento de ME Elecmetal en nuevos países. Cuando decidí ser parte de la compañía, estaban construyendo la planta en Indonesia, y esa ambición de seguir expandiéndose y desarrollando nuevas operaciones es algo que me sigue motivando.
Me entusiasma también seguir viendo crecer los equipos globales con los que trabajo, y contribuir a que esa forma de trabajar basada en la confianza y la cercanía se replique en cada país nuevo al que llegamos.
Además, y pensando en mi propia carrera, estudié ingeniería en una época en que las mujeres éramos una minoría clara en la sala -con suerte veinte de cien-, así que también me entusiasma imaginar un ME Elecmetal con más mujeres en roles como el mío, en logística y en la industria minera en general.








